Según datos de encuesta de 2024 en España, una de cada cinco personas sufre la soledad no deseada. Y peor si se trata de los jóvenes, que la sufren una de cada cuatro. Es una cuestión que llega a todas las edades y todos los sectores aunque lo sufren más los jóvenes y las personas mayores. Quisiera diferenciar el aislamiento social de la soledad no deseada. El primero sería la falta sustancial de contactos sociales y puede medirse de forma objetiva, algunos le llaman la soledad chica. La soledad no deseada es un sentimiento subjetivo, de no tener la cantidad y/o calidad deseada de relaciones sociales y tiene que ver más con la soledad existencial.
Me propuse hacer un ejercicio de imaginación escribiendo una carta desde la soledad no deseada de alguien que ya ha cumplido más de cincuenta años, para luego comentarla:
"Son más de las nueve de la noche y llego a casa donde me espera Soledad. A veces se me ocurren cosas que contarle. Me vienen cosas a la mente, como a todo el mundo, sobre mi vida pasada, mis experiencias pero... Soledad no acompaña mucho.
Nací en medio de una comunidad, mi familia. Gente que nació a inicios del siglo pasado, mi abuelo, mi abuela, mi tío abuelo, aparte de mi madre y sus cuatro hermanos. Y esa comunidad ya no existe. Es cierto que me construye y forma parte de mí internamente pero realmente los echo mucho de menos.
Tengo que decir que a diario me acompañan figuras o personas como mi abuela. Falleció hace años pero me dejó una impronta que me hace sentir orgulloso y me da seguridad en ocasiones. Ella en su momento representó el papel de “estar ahi” para mí, cuando el mundo me era demasiado grande e incomprensible, que sigue siéndolo.
A estas alturas de la película me vienen a visitar recuerdos de cosas inacabadas, experiencias no asumidas, duelos por elaborar, etc. Y es en esos momentos cuando se echa de menos un interlocutor válido o razonable.
La fantasía de que vamos a vivir para siempre se resquebraja.
El tiempo pasa y no vuelve, y ves el verdadero significado de la cronología. Los objetivos que me proponga a partir de ahora tendrán que ser a corto o medio plazo porque los proyectos de mayor envergadura ya tuvieron su tiempo. Sí, podemos proponernos nuevas metas pero para proyectos como formar una familia, subir al Himalaya o montar una gran Empresa creo que ya no cogemos el tren. No significa que todo este perdido sino que hay cosas que tienen su tiempo.
Tras dejar atrás viejos anhelos, pérdidas, duelos y otros avatares de la vida, toca elaborar, reorganizar y reemprender con una visión realista”.
Esa soledad no deseada ya sea, por una viudez temprana, el no haber establecido una relación de pareja o el no tener hijos no es la misma que la soledad existencial. La primera, como comentaba antes, me lleva al aislamiento social. La soledad existencial la vivimos todos. Venimos al mundo solos y nos morimos solos, es la soledad que se siente estando en compañía. O la que puede sentir una madre en medio de una familia muy demandante que no repara en sus necesidades, por ejemplo.
Otra cuestión a destacar es que cuando más solo está uno, más acompañado está de su mundo interior. Es por ello, que cultivar un mundo interior lleno de experiencias ricas, recuerdos enriquecedores, así como crear espacios contigo mismo que te nutran (lectura, música, cocinar, etc) te ayudara en tu relación con la soledad. Dependiendo de la variedad y riqueza de las experiencias que hayamos tenido en la vida, viviremos la soledad. Por eso son tan importantes los vínculos sociales que hemos formado en nuestra vida, así como la cultura, entendida ésta como el intercambio de conocimientos y experiencias a través del contacto con los demás, así como construyas en el día a dia tu relación contigo mismo y tu mundo interior . Se vive la soledad como uno vive la vida.



